Roberto Pinón Olivas
www.elgrillo.com.mx
En principio, la liberación de Diego Fernandez de Cevallos debe alegrar a los mexicanos. Se trata del regreso con vida de una victima de secuestro.
Sin embargo, su desaparición, cautiverio y liberación, lo sabe bien el politico panista, representan una muestra mas del fracaso de la lucha que Felipe Calderon despliega contra el crimen organizado.
Tiene razon el ex candidato presidencial albiazul, el debiera en teoria ser solo una victima m?s, pero no lo es as?: representa a la clase pol?tica dirigente del pais y forma parte de los grupos econ?micos que se ubican en la c?spide social en el pais.
Por tanto, su caso es emblematico: nada pudieron hacer su poder politico y economico para evitar el secuestro; tambien poco o nada pudo hacer el Estado para enfrentar una solucion a la privacion de la libertad de la cual fue sujeto, mas que la omision en las investigaciones.
Al final, el exitoso abogado fue liberado en un marco misterioso que oculta fecha, lugares, situaciones, montos, que seguramente jamas conoceremos: al momento, si de especular se trata, hay dos posibilidades, que haya sido liberado mediante el pago de un cuantioso rescate y una negociacion cuidadosa, o bien, que haya ocurrido un operativo armado, concertado y operado sigilosamente desde la oscuridad.
Lo cierto es que su aparicion mediatica fue cuidadosamente articulada: el abogado apareció cuando quiso y como quiso. Marco la agenda y secuestro no solo a la opinion publica, sino a su mismo partido, donde los debiles aspirantes ya vieron un nuevo rival, rejuvenecido politicamente.
Pensar en que todo fue una fabricacion para crear un candidato presidencial seria construir una posibilidad perversa. La sociedad mexicana no se merece algo asi. Pero no sería extraño. Se juegan seis años de gobierno federal, el PAN no tiene candidato, sus aspirantes estan por debajo de sus contrincantes, la dirigencia nacional y la presidencia esta en un momento de distanciamiento y desgaste; el presidente Calderon carga con el declive de su administración, sin encontrar soluciones a los problemas de fondo de la pobreza y la inseguridad.
El secuestro y liberacion de un hombre de la clase politica lo convierte en victima del estado actual de cosas, pero ademas, lo hace director de su propio destino ante el fracaso institucional federal, lo muestra como un hombre que no se echo para atras, saco la casta y resolvio. Esta es la imagen que se esta vendiendo.
Diego al decir simple y llanamente que no le interesa la Presidencia abona a la construcción colectiva de esta imagen, cuando perdona a sus captores, agradece solidaridad, dice que hay mucho que hacer por México, juega a la política, utilizando como catapulta su situación de desgracia.
Dirán que no es su intención hacerlo. Probablemente es así y el abogado sólo reacciona ante las circunstancias. Los hechos demuestran otra cosa.
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